Fiesta de San Vicente Mártir 22 de Enero

El 22 de enero se celebra la festividad de San Vicente Mártir, patrono de la ciudad de Valencia y de la archidiócesis. Desde la Valencia del siglo III al siglo XXI, en que nos encontramos, no ha cesado la devoción a San Vicente Mártir, cuyo testimonio ha trascendido los países, los continentes y los siglos. 

¿Quién fue San Vicente Mártir y qué significado puede tener para nosotros hoy?
Los mártires han sido personas reales, de carne y hueso. Mártir” se deriva del griego “martys” y significa “testigo”. Un mártir es siempre una vida ejemplar. Vicente significa vencedor en el combate de la fe.

De San Vicente podemos aprender:
  1. Fue un hombre que tuvo una oportunidad privilegiada de dar testimonio de su fe y que aprovechó aquella oportunidad. 
  2. Fue testigo de Jesucristo, no solamente por su confesión de fe, sino también por su vida y con su muerte. 
  3. Un hombre en el que se cumplen las palabras de Jesús “Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros” 
Cada época es una oportunidad para ofrecer también nosotros nuestro testimonio de fe y Amor.


             


San Vicente era oriundo de Huesca. Su padre, cónsul y su madre Enola, natural de Huesca, lo confiaron a San Valero, obispo de Zaragoza quien le eligió diácono. Su actividad, al principio, se desarrolló durante una época relativamente serena y pacífica.

Después se originó una nueva y sangrienta persecución, decretada por los emperadores romanos

Diocleciano y Maximiano. Llega a España el prefecto Daciano, ensañándose cruelmente con la población cristiana, y manda prender en Zaragoza al obispo y al diácono Vicente. Les cargó pesadas cadenas, y ordenó conducirlos a pie hasta Valencia.

Antes de entrar en la ciudad, los esbirros pasaron la noche en una posada, dejando a Vicente atado a una columna en el patio, que se conserva en la parroquia de Santa Mónica.

Ya en Valencia fueron conducidos ante un tribunal, San Vicente fue muy claro: “no creemos en vuestros dioses. Sólo existe Cristo y el Padre, que son un solo Dios. Nosotros somos siervos suyos y testigos de esa verdad. Arráncame si puedes esta fe”.

Daciano desterró al obispo, y Vicente fue sometido a los tormentos más terribles: el potro o ecúleo, los garfios y tenazas, el fuego. Vicente resistía todas las pruebas porque Dios le ayudaba, hasta la prueba del fuego. A Daciano le enfurecía la serenidad de Vicente y le asombraba y, hastiado de tanta sangre, mandó devolverlo a la cárcel. Falleció el mes de enero del 304.

El prefecto, mandó arrojar a un muladar el cadáver de Vicente para ser devorado por las alimañas. En el lugar donde fue tirado, se alza hoy la parroquia de San Vicente Mártir de Valencia.

Metido después en un odre fue arrojado al mar, atado con una rueda de molino, de donde le viene el sobrenombre de “la Roda”. Las olas, lo devolvieron a la playa de Cullera donde lo recogió la cristiana Ionicia, lo enterró y los fieles cristianos comenzaron a venerarlo.

Su imagen es representada revestido de dalmática sagrada, con la palma del triunfo en la mano y junto al potro y la rueda de su tortura, o con una cruz, un cuervo y una parrilla. Es uno de los tres diáconos primeros que confesaron con su sangre la fe: Esteban en Jerusalén, Lorenzo en Roma, Vicente en Valencia. Su culto se extendió por toda la cristiandad.



Fuentes: Archidiócesis de Valencia, Jesús Martí Ballester, Paraula,


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