jueves, 8 de mayo de 2014

LA MIRADA DE UNA MADRE

 Con los últimos coletazos del comercial “Día de la Madre” que celebramos el primer domingo de mayo, (porque días de la madre deberían ser todos y cada uno de los días del año), nuestra ciudad de Valencia y área metropolitana, celebra de lleno las fiestas en honor de nuestra otra Madre, la Virgen de los Desamparados, que llena de alegría y devoción todos los barrios de la ciudad, y en especial, los alrededores de la Basílica, donde nuestra Escuela tiene el privilegio de encontrarse.

Y es a esta cercanía a la que me gustaría apelar para invitaros a conocer mejor a nuestra Madre. Cinco minutos escasos separan la entrada de la Escuela Profesional Xavier de la entrada a la Basílica de la Virgen de los Desamparados, incluso menos si elegimos la entrada que recae a la Plaza del Arzobispado. 

Cinco minutos que nos pueden llevar a estar mirando fijamente a los ojos de una mujer extraordinaria, que con su tierna mirada nos invita a detener nuestra vida, sentarnos delante de ella, rezar, meditar, reflexionar interiormente…y salir totalmente reforzados de ser acogidos por esa mirada serena y dulce que nos transmite y llena de paz y tranquilidad, tan necesaria en el devenir diario de nuestros días. 


Pero aparte de estos momentos de reflexión, queremos aprovechar que hoy, 8 de mayo, día de la Virgen de los Desamparados, es un día destacado en la historia de nuestra ciudad, para plantearnos la importancia de conocer historia, cultura y tradiciones de la ciudad donde vivimos. La devoción popular que el próximo fin de semana invadirá nuestras calles tiene su origen hace muchos años ¿sabemos cuándo? ¿sabemos quién era el Padre Jofre? ¿sabemos quién fue el escultor de la preciosa imagen de nuestra Virgen de los Desamparados? ¿sabemos que es y cuando se celebra la Misa d’Infants? ¿Y la “Descoberta”? ¿conocéis el himno de la Coronación? ¿por dónde transcurre la procesión vespertina? ¿desde cuándo se celebra?...interrogantes que junto con otros muchos y sus respuestas escriben una de las páginas más brillantes de la historia de Valencia.


En la siguiente web www.basilicadesamparados.org podéis encontrar las respuestas a las cuestiones anteriores y aumentar vuestros conocimientos acerca de la figura de la Virgen de los Desamparados y de la Basílica donde se resguarda durante todo el año. 

Sólo nos queda aprovechar el fin de semana para acercarnos a las inmediaciones de la Plaza de la Virgen para contemplar y disfrutar de una de las mayores muestras de devoción y religiosidad popular que existen en nuestro país, y dejar las próximas semanas para acudir a su encuentro de forma privada y dejarnos cautivar por el encanto de la mirada de una Madre, una madre muy especial.

jueves, 1 de mayo de 2014

Días de Vino y Rosas




Es pronto aunque hace tiempo que amaneció y el silencio apenas queda roto por un par de adolescentes peloteando en el campo de fútbol. El camino por la empinada cuesta que lleva desde el sencillo edificio donde se duerme hacia la salida pasa por delante del bar, amable lugar de encuentro con una pequeña terraza desde la que un madrugador residente saluda. A ambos lados de la carretera la iglesia, la hospedería, la farmacia, el laboratorio, las cocinas, el tendedero, los viejos pabellones de enfermos y la renovada residencia… se esparcen entre fuentes y manantiales, pequeños monumentos y balaustradas rodeados de variadas florecillas y arboledas.

Regreso tras un paseo por los pueblos cercanos y me dirijo al desayuno: bullicio, trasiego, niños y jóvenes, sol, caras conocidas, larga mesa, comedor con vistas al valle, leche y pan tostado, hijos, padres y madres, vida…
Y a lo largo de los días momentos comunitarios, de reflexión, de alegría, de acompañar y sentirse acompañado, de caminar, de encuentro y de cantar y reir. También de comunión, de perdón, de interiorización, de dolor... y de alegría, cada cual respetado en su libertad individual, pero siempre invitado a participar…

Intentando tener presente al que sufre, al excluído, al enfermo, a quien se juega la vida sólo por quererla digna, al anciano. Y también junto a quienes nos interpelan entregando su vida, a quienes luchan, al que se rebela, al que comparte... recordándonos que el privilegio y la comodidad de nuestros silencios, de nuestras dudas, de nuestros egoísmos... siguen construyendo una injusticia de la que somos responsables.
En fin, días de pascua comunitaria para un grupo de familias, celebrada, disfrutada y compartiendo el vino y también las rosas... en el centenario sanatorio de Fontilles, como cada año.

Vicente Roncalés